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Reglas básicas del buen vestir

Si bien cada cual tiene su estilo personal, y deberíamos conservarlo para identificarnos del resto, existen ciertas normas que garantizan el éxito a la hora de lookearnos.

Cocó Chanel es, desde siempre, sinónimo de buen gusto.

Por Lucía Levy

La ropa que elegimos ponernos todos los días desnuda quiénes somos, qué queremos lograr y comunica fielmente nuestras fortalezas personales. Creo fervientemente en que la moda es un modo de expresión humana, al igual que el arte, la música, el cine, la danza.

El estilo personal de cada mujer es algo que se construye paulatinamente, a lo largo de los años, y es una forma de comportamiento que distingue a una de otra. Aunque algunas personas no sean completamente conscientes del estilo único que tienen, la verdad es que el modo de vestirnos nos individualiza y nos hace particulares.

Siempre teniendo como premisa el respeto a las singularidades de cada persona, hay ciertas reglas básicas que se pueden aplicar a cualquier mujer y que aseguran el éxito a la hora de vestirse.

No importa la marca, importa la calidad y confección

Derribemos el mito que reza que marca conocida es sinónimo de excelencia y buen gusto. Si bien hay varias que sí lo son, un buen ojo para descubrir prendas divinas en un local pequeñito es impagable. ¿Cómo se consigue? Caminando, recorriendo barrios disímiles, entrenando la capacidad de bùsqueda y siendo curiosa.

Hacé la prueba de entrar a una tienda que nunca hubieras elegido, buceá entre las perchas y te vas a sorprender descubriendo joyitas perdidas. Ojo, no siempre lo que nos gusta nos sienta bien, así que es indispensable probarnos todo y comprobar que nos queda bien, es decir, que la prenda realza nuestros puntos fuertes (seguramente ya sepas si tenés buenas lolas, o piernas de ensueño). Nunca te compres algo que no te haga sentir linda, esa es la prueba de que ese blazer o falda, NO es para vos.

Animal print y brillos, en una sola pieza.

Por el alto impacto visual que tienen, hay que ser extremadamente cuidadosa con las estampas animales y con los brillos (paillettes, lentejuelas). Preferentemente, si la prenda tiene una estampa llamativa, ella debe ser la protagonista. Olvidate de combinar camisa animal print con cartera y cinto, es demasiado. Siempre acompañalos con colores neutros (beige, negro, azul, blanco) o si sos osada, también queda divino con naranja, colorado y amarillo.

Lo mismo sucede con los paillettes, esas lentejuelas pequeñitas que están en boga: si te gustan, optá por una sola pieza, es decir, una calza, una falda, una cartera, pero no todo junto; si lo hacés, vas a parecer una vedette de la calle Corrientes, y nadie se quiere ver como Beatriz Salomón, ¿no?

Ava Gardner enamoraba por su estilo único.

Zapatos bien limpios, gracias.


A veces ni nos damos cuenta, pero un par de zapatos sucios o manchados pueden arruinar el mejor look. Les pasa incluso a las celebrities consideradas adoradas por ser íconos de moda, algunas no le escapan a la mugre en el calzado cuando hacemos un close up en la foto de la revista más top.

Por eso, la próxima vez que estés por salir, chequeá que tus botas, stilettos, sandalias o zapatillas estén en perfecto estado. ¡Por favor!

Tener en cuenta la edad.

Hay pocas cosas más grotescas que las mujeres (y hombres, claro) que no tienen consciencia de su edad; bah, que no se hacen cargo, en realidad.

Por más buen cuerpo que una mujer de 50 tenga, no hay manera que las remeras cortas y calzas engomadas le sienten bien. Una elección de vestuario demasiado juvenil la puede catapultar al ridículo, ese lugar oscuro del que no se vuelve.

La clave está en ser coherente con la edad que marca el documento, pero sin perder frescura y modernidad. Cambiar el corte de pelo, ajustar el maquillaje o renovar los accesorios pueden saciar las ganas de lucir y sentirse más joven, pero por favor, alejate de las vidrieras de Muaá y 47 Street.

Estar cómoda.

Esta regla es la más importante de todas, la que engloba a las demás y la que una mujer nunca debe perder de vista. No hay traje de Gucci, vestido de Vera Wang o zapatos de Christian Loboutin que queden bien, si la usuaria no está a gusto consigo misma, con cómo le hace sentir eso que se puso.

La incomodidad es una de las sensaciones más difíciles de esconder y disimular, por lo tanto, si la falda es muy ajustada o los stilettos son tan altos que no podés mantenerte parada por dos segundos, pensalo dos veces, no hay nada más sexy y atractivo que una mujer cómoda con su propio cuerpo y vestimenta.

 

 

 

 

 

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