Ayer se comenzó a debatir en la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados la despenalización de la interrupción del embarazo. Por cuestiones técnicas,  la titular de la comisión, Patricia Bullrich, dijo que no se había logrado quorum, con lo cual fue imposible que la reunión terminara con un dictamen favorable.

La discusión por la legalización del aborto no es nueva y siempre genera posiciones enfrentadas. Por eso el testimonio de la actriz Marina Glezer, que abortó cuando tenía 18 años, es un acto de valentía que intenta concientizar sobre la importancia de la libre elección. Ayer, Glezer compartió públicamente su experiencia en Facebook y recibió el apoyo de quienes la leyeron:  

"Yo aborté.

Cuando me quedé embarazada por primera vez, tenía dieciocho años. Hice el amor con mi actual compañero, padre de mis dos hijos, sin preservativo porque estaba indispuesta. Sin acceso a una educación sexual, pese a mi privilegio de educación privada, pensaba erróneamente que no ovulaba mientras transitaba el período. Mito que desintegro en el acto mientras me leen, siempre hay que usar preservativo, aún menstruando, podés embarazarte.

No me convertí en madre en ese momento, porque atrapada al rol de hija todavía, el miedo de semejante estado de vulnerabilidad, hizo que consultara que decisión tomar con mi padre. Él muy sabio, por viejo, me confirmo algo que con los años seria cierto, no era él quien sería el primero en saber semejante noticia cuando realmente deseara un hijo. No es lo mismo “Vas a ser abuelo” que “estoy embarazada, ¿qué hago?”·

Es un tema profundo y no me alcanzarían los caracteres para analizar porque y cómo nos embarazamos las mujeres. Y cuando es momento o no de formar una familia.

Planificar es un derecho. También en la sorpresa uno planifica. A medida que la sorpresa es noticia para toda la vida. Porque si hay algo que es un hijo, es la responsabilidad vitalicia de un amor lo suficientemente bueno.

Yo era pequeña cuando tomé la decisión de abortar. Pequeña para semejante sensación de muerte. Pero por suerte, tenía ochocientos pesos (era el año 1999) y un médico abortista en Barrio Norte. Que no me dejó secuelas médicas ni dificultades. Desde entonces, después de pasar seis meses de infierno, hasta que dejó de ser clandestino y elaboré el duelo, sentí como causa propia la injusticia de no tener derecho a elegir.

Yo no pude elegir con libertad y sentirme contenida. Y la mujer que no tiene recursos, puede morir. Es grave.

Cuento esto con todo el pudor en mi cuerpo escabulléndose por todos los poros abiertos. Y con mis dos hijos durmiendo. Pero con todo el horror que me hace imaginar mujeres desangrandose en abortos con malapraxis, por injusticia social. Los ricos sí pueden hacerlo bien, aún en la clandestinidad, los pobres no.

Es injusto pensar que abortar es matar, mientras que es morir. Es injusto que las mujeres no tengamos el derecho a elegir cuando queremos amar a alguien para toda la vida. Es injusto que pudiendo procrear a partir de los once años no haya un estado responsable educándonos para prevenirnos de embarazos no deseados.

Igual nos embarazamos, igual abortamos. Igual queremos y frente a eso nos fortalecemos. Abortar es un derecho. Tiene que ser legal, seguro y gratuito. Nadie merece ser un hijo no deseado. Nadie merece ser madre sin quererlo. Y todas las mujeres juntas debemos reclamar nuestros derechos. Quien se embaraza por accidente no puede ser madre por obligación. Ahora que soy madre adulta, mas segura y agradecida estoy de las decisiones que tomé cuando era adolescente."

Luego de ver la repercusión que tenía esta carta y de recibir varios insultos de parte de personas que no apoyan la legalización del aborto, la actriz escribió:

"Tiene mucha repercusión ahora la carta.

Escribí esta carta hace algunos años y en ese momento me contacte con Cecilia Merchan por la causa y comencé a luchar por el aborto legal seguro y gratuito. Todas abortamos, pero las que tienen plata abortan bien y las otras se mueren. Me comunique con varias personas para averiguar sobre estos temas.

Me parece bien que se instale el debate.

La gente me insulta mucho. No me pueden acusar de que mate una vida a los 18 años. No soy una asesina de bebes como me dijeron. Cada uno es dueño de su propia vida y ser madre es una responsabilidad para toda la vida. Yo ahora tengo dos chicos.

Hay que hacer una sociedad mas justa. Mi derecho tiene que ser igual al que vive en lugares de mayor pobreza. No nos educamos sexualmente pero igual tenemos sexo. Nadie nos enseña. Juliana Di Tullio es una de las diputadas que sigue con el tema. Yo creo que si el hombre se tuviera que hacer una aborto esto ya seria ley.

Muchas mujeres llegan a los hospitales con los ovarios colgando por un mal aborto. Esta bueno que se debatan las leyes aunque después no salgan. Mi compañero me dijo no abortaste sola. German Palacios esta a favor de la legalización pero no le gusta que exponga nuestra situación personal.

Quiero preservar a toda mi familia de esta causa porque quiero ponerle mi voz. Hay mucha gente que no aborto y también esta de acuerdo con la legalización. Acá hay una injusticia grave, es una deuda de la Democracia.

Fue una sensación horrorosa no se la recomiendo a nadie. Es una experiencia que te marca de por vida. Todas las mujeres deberíamos tener un Estado que nos contenga ante una situación tan angustiosa."